El ataque del pasado día 7 de enero al semanario satírico Charlie Hebdo en París, en el que fueron asesinadas 12 personas, ha recordado los peligros a los que se exponen los periodistas que tratan temas religiosos.
De nuevo se ha vuelto a desafiar la libertad de los periodistas y su posibilidad de tratar temas religiosos, sea cual sea el formato, incluido el humor.
Los periodistas se enfrentan constantemente y de manera creciente a todo tipo de tabúes y censuras por parte de grupos de influencia que buscan imponerse a los demás.
El informe de
Reporteros Sin Fronteras analiza los peligros a los que se exponen aquellos que
son acusados de blasfemia como vía para restringir su libertad de expresión y
además, profundiza en el uso político del cargo de "ofensa contra la religión" y
la política de muchos países y entidades, como la Organización para la
Cooperación Islámica, para lograr imponer una prohibición internacional a la "blasfemia" o a la "difamación a la religión".

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